Crónica Trail Barranco de Horcajuelo (Añon del Moncayo)

Primer gran objetivo del año. Pero primero hay que empezar por el principio, y es que, esta carrera tiene una pequeña historia personal que la hace especial, pues es la única en la que por dos veces casi me tumba….

En 2016 se celebró la Puerta del Zierzo, carrera de 27k por los caminos del Moncayo, en la primera semana de Septiembre, y hacia mucho calor. Como Añón esta cerca de Zaragoza decidimos ir en coche el mismo día de la carrera y por unos problemas ajenos a nuestra voluntad, digamos que llegamos un poco tarde, carrera empezada, prisas, sin calentar, etc. La organización a la cual después conocimos más de cerca, se portó de 10, dejándonos empezar tarde. Decir que era mi primer Trail de más de 20Km y no lo comencé en las mejores condiciones, mis dos compañeros, con mucha mas experiencia, impusieron un ritmo constante para coger mas o menos rápido al corredor escoba.

Tras 5km de sube y baja, un río empedrado y mucho calor, el avituallamiento de los 5k ya no estaba… momento en el que empecé a pensar en lo largo que se me iba a hacer… la única sombra era la mía y al tener que conducir hasta el pueblo no bebí como debería haberlo hecho, por lo que ya empezaba a tener mucha sed.

A los 7 km pillamos al corredor escoba y avisa a la organización de que ya estamos. Le escucho decir que al ritmo que vamos los cogeremos enseguida, eso me alivia, pero se que a ese ritmo me retiro en el 10… Por fin llegamos al 2º avituallamiento. Buffet libre de fruta, me quede como 3 o 4 minutos, me despedí de mis compis, ellos iban mucho más rápido. A partir de ahí todo fue mejor y recupere muy bien. Aproximadamente unas 3h 10´de carrera en la que me lo pase genial!!! Lo mejor… que fui solo toda la carrera prácticamente, y me gustó mucho.

Y ahora si Horcajuelo…

Un esguince en el Trail de la Fueva me privó de entrenamientos de calidad los días previos, aun así, llegué con el tobillo bien, pero no iba a ser tan sencillo, un virus se introdujo en mi cuerpo un par de días antes de la carrera. Y tras muchas visitas al baño llegó el sábado.

-Salimos-

Parte del equipo de Levántate y corre va a Vera del Moncayo, allí teníamos reservado un bungalow en el camping. Llegamos a la hora de comer, no había cenado ni desayunado por la gastroenteritis, así que pensé que un arroz me vendría bien. Tras la comida, dejamos todo en nuestra casita por un día y nos fuimos a Añon a por el dorsal.

El ambiente en Añon siempre es fenomenal, los voluntarios siempre tienen una sonrisa en la cara  y eso es de agradecer, son muchas horas haciendo muchas cosas y se nota que le ponen mucho cariño.

Tras la recogida de dorsales decidimos descansar en el bungalow, unos pasean, otros leen, yo prefería ir al baño cada hora mas o menos… el arroz pedía paso… 🙂

Mientras pasan las horas mi estomago no mejora, todo lo que meto sale al poco tiempo… el mayor problema es la deshidratación. Las pastillas de sal 226ERS son mi salvación, una pastilla por hora hasta acostarme resulta ser la solución, llevan algo de jengibre, lo que va bien al estómago. En la cena, un poco de pasta para no ir a la carrera más vacío de lo que ya iba.

Y llega el domingo….

Madrugón, salimos del camping los cuatro que correremos en la maratón, el resto duerme, salen más tarde, ellos hacen la media maratón. La salida es la las 7:30, en el Bar de Añon ultimamos los detalles, manguitos, portadorsal, geles, barrita, buff, TomTom, sales, parece que lo tenemos todo. Llevo la cámara para grabar, pero hoy no es el día, tengo que guardar mucho y concentrarme en mi estomago, así que, aunque la llevo, no le haré mucho caso…

Saludo a mucha gente, cada uno tiene su propia mirada, pero todos están nerviosos, es una maratón y eso aunque tengas muchos km a tus espaldas impone respeto. Da igual que tengas ultras o no, a falta de unos minutos las miradas son de complicidad…

Es mi primera maratón de montaña y no estoy en mi mejor momento. La lesión y la gastroenteritis me hacen dudar… ¿debo correr? Mi corazón me contesta rápido: Claro que si coño!!!

Mis compañeros de viaje también se enfrentan por primera vez a esta distancia. Les irá mejor que a mi.

Navascues da la salida y salimos todos cuesta abajo!!! Prefiero quedarme atrás, mas vale guardar. El grupo muy junto empieza a separarse tras los primeros 5 km. Tras los 7 u 8 primeros km me doy cuenta que estoy hecho mierda… No tengo fuerza, las piernas no van. La temperatura es buena, pero yo tengo frío. Mi cuerpo no sabe aun de que va esto, así que empiezo a tirar de cabeza ¡¡y solo estoy en el 8!! bufff Que largo va a ser esto! pienso.

Me tranquiliza saber que llevo gente detrás, entre ellas Mónica, que luego será clave en la carrera.

Hacia el 10 mas o menos llegamos a otro de los avituallamientos, paro demasiado, como fruta y bebo algo de Aquarius. En ese momento llega Mónica, desde ese momento es una carrera de dos. Ella tira de mi y yo de ella.

En el km 15 hay un corte por tiempo, el cual pasamos con facilidad, a partir de aquí sabemos que luchamos contra nosotros mismos. Empezamos la zona mas bonita de la carrera, zona de bosque y roca, acompañados de un riachuelo el cual sobrepasamos. Subimos e incluso trepamos. Nos llegamos a juntar con otro grupo, aunque este tras unos kilómetros nos dejan atrás.

Empiezo a estar realmente mal. Llegamos al km 20, cada avituallamiento es volver a nacer, bebo y como mucho en cada uno de ellos y a pesar de eso no consigo tener sensación de estar bien… Seguimos juntos hasta el siguiente avituallamiento. Prefiero contar avituallamientos, están cada 5km y mentalmente me ayuda.

Tras una bajada divertida en la que mi tobillo me advierte que no me pase de listo, llegamos a una zona de pinos con una subida pesada. Muchas ramas y troncos en el suelo hacen que no pueda casi avanzar. Me doy cuenta que voy fatal.

Empiezo a mirar mucho el reloj, me da la sensación que no avanzo. El calor, cada vez mayor, no me ayuda nada.

Al grupo que llevábamos por delante ya no lo vemos, y por detrás ni rastro… estamos solos. Toca subir unos km hasta el encontrar el próximo avituallamiento. Son unos km de pista que mentalmente no ayudan.

-Empiezo a delirar-

-Monica has visto? Ya llegamos al avituallamiento, es la carpa azul- le digo mientras miro al horizonte.

Mónica mira y no dice nada.

-Ah no!! Que es el cielo… – me respondo a mi mismo.

Mónica se ríe y yo también.

Gallo estas desplumado!!! me dice.

Tras esa visión y unos momentos jodidos llegamos al avituallamiento. Mónica se sienta, yo no, pero me quedo quieto, mirada perdida, mientras mastico sandia, sin pensar en nada… son uno 60 segundos eternos.

La pista que era cuesta arriba ahora baja un poco… así que continuamos.

Comienzo a notar calor en mis plantas de los pies y se confirma que tengo una ampolla… cambio forma de pisar, empiezo a talonar, lo que luego me dará problemas. Pero aun no lo sabía…

El avituallamiento esta mas lejos esta vez. Asi que toca sufrir un poco más. Una pista hacia abajo nos lanza mucho mas rápido, y tras 4 km decido parar a mear. A Mónica le digo que tire, va mejor que yo y podía alcanzar al grupo de adelante.

-Nuestros caminos se separan-

Tras el ¨pipi¨ veo a Mónica que se ha lanzado por un cortafuegos como una pelota… intento seguirla, pero mis pies y sus amigas las ampollas me dicen que frene…

Me descalzo, pincho las ampollas, curo herida y sigo. Durante los siguientes kilómetros fue una lucha contra los dolores de rodilla y cadera (por haber pisado mal) que durarían hasta el ultimo km.

En el km 38 me encuentro con un mini avituallamiento, está Agustín, el organizador de la carrera, miradas cómplices, un poco de agua y seguimos, un fuerte subida cuando quedan 4 km es de cabrones!! Pienso.

Encaré los últimos 4km con mas corazón que cabeza. Un último avituallamiento donde literalmente me regaron y a por el ultimo tramo.

– Último km-

Siempre me emociono en las carreras, sean de los km que sean, es lo que hace que me gusten tanto. En ese ultimo km pasan muchas cosas por la cabeza, gente, trabajo, proyectos, lucha, sufrimiento, decepciones y logros, y en ese batido de emociones, me es imposible no llorar como un niño. Entro al pueblo con los ojos llorosos, subo la sorpresa de la moradel, encaro las calles, y me encuentro a Mónica y Juanjo. Ha pillado a todo el grupo!!!! Lo celebro como si hubiera sido yo. Me alegro mucho. Al girar está Raul que me grita: Vamoooos!!!, me pone los pelos de punta. Todo el grupo de 20K y 7k está esperando en la meta… y por fin llego…

 

GRACIAS !!!!

 

 

 

 

 

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