¿¡¿¡CORRER PARA DESCONECTAR?!?!?! (reflexiones)

¨Voy a salir un rato para desconectar¨ ¿Cuántas veces hemos utilizado esta frase? ¿Cuántas veces hemos usado el ejercicio para huir del ruido, del teléfono, del correo electrónico, del trabajo, de ese jefe cabr… e incluso del contacto humano?

¿Cuántas veces hemos salido al monte o a zonas poco pobladas, sólo para escuchar el sonido ambiente… el viento resoplar, nuestro jadeo de la respiración, el ruido de nuestros pasos, el vaivén del agua en la riñonera, nada más… no tener que atender nada más que a nuestro instinto básico en las siguientes 1, 2 o 3 horas?

Pues bien, ahora es más complicado, ahora es más bien ¨voy a salir un rato a correr para estar conectado¨. Facebook, Instagram, Twiter, Strava, Runtastic, cada día vemos todos los entrenamientos y carreras (running, trail, btt, etc) de nuestros amigos. Relojes que registran nuestros kilómetros, pasos, calorías, nos dicen por donde vamos y se lo dicen a nuestros amigos (y los no tan amigos),  nos avisan de las tormentas, de watshap que podemos contestar con darle un toque, toneladas de música que cambiamos sacudiendo la muñeca, y a por otra que esta me ralla… ¿pedazo de peluco no?

¿Y el jadeo de la respiración? ¿el ruido de los pasos? ¿los pajaros? en definitiva ¿la desconexión?

Soy un gran aficionado del deporte y la tecnología, pero también de la esencia de todo ello. Disfruto de todos los avances de la tecnología desde que tengo uso de razón. ¿Os acordais de vuestro primer reloj deportivo?? Eran grandes eh? voluminosos relojes con GPS, ahora son tan ligeros y estilosos que podrías ir a una boda con él.

Nos cargamos de datos, desde el tiempo que corremos hasta el consumo de oxígeno medido al momento, pasando por calorías, pulsaciones… He pasado por todos los estados, desde querer saberlo todo hasta no necesitar saber nada. He corrido molesto por ver que las pulsaciones no eran las adecuadas, por ¨leer¨que el ritmo no era el adecuado o por creer haber hecho mas distancia que la que me decía el aparato. He llegado a casa después de una carrera obsesionado por descargar los datos para conocer hasta el ultimo detalle. Y no digamos si el aparato en cuestión no funcionaba correctamente, la frustración era mayúscula.  Dudaba si salir a correr si el aparato no se ponía en marcha.

La solución fue sacármelo todo de encima, correr con lo puesto durante un tiempo, volver a los orígenes. Ni reloj, ni móvil, ni nada que se le parezca.

Con el tiempo, he aprendido a relativizar todo y, desde luego, a no perder la esencia de una actividad tan antigua como es el desplazamiento humano. Soy capaz de correr ¨desconectado¨ pese a llevar encima la ultima tecnología.

Un día se me acabo la pila del pulsómetro y disfruté igual. Otro día no miré el tiempo y me llovió encima, ¡me lo pase genial!  Otra vez, se me gastó la batería del reloj y fui sin GPS, corrí hasta donde me pareció y no la distancia prevista, y fue fantástico. Ahora una vez cada 8-10 días salgo sin reloj, correr por correr, para pensar y solucionar mi pequeño gran mundo. Os lo recomiendo.

Sabéis que… tengo en mente un reloj increíble…lo tengo fichado para pedírselo a los  Reyes Magos. Pienso estrujarlo al máximo, extraerle hasta el último dato. Llevarlo de boda si hace falta. Pero nunca sera lo esencial. Lo esencial es terminar de subir esta cuesta. No lo olvidemos.

 

 

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